Cada año comienzas con ese murmullo interior que todos conocemos: “Este año sí que sí”.
Una voz que aparece entre propósitos, promesas y la presión social de “comenzar bien el año”.
– Bajar de peso.
– Estudiar algo nuevo.
– Cambiar de trabajo.
– Pasar más tiempo con quienes quieres.
– Gestionar mejor el estrés.
Y, sin embargo, la historia se repite una y otra vez: muchos de esos propósitos nunca se cumplen y lo único que hacen es repetirse año tras año tras año…
No es casualidad que esto pase a tanta gente.
Y tampoco es falta de fuerza de voluntad, ni siquiera falta de buenos deseos.
Es algo mucho más profundo. Y hoy vas a entenderlo.
Sé que ahora mismo estás pensando que no sé ni lo que digo, pero acompáñame a analizarlo desde un enfoque sistémico, a ver si te encaja más.
Fíjate: cada enero la lista es parecida (si no la misma) y, sin embargo, nadie se para a preguntarse por qué se repiten los mismos propósitos, tal cual, de un año a otro.
Si aplicas la visión sistémica, lo suyo es mirar esto con otra pregunta:
Cuando te propones un objetivo concreto… ¿Por qué te lo planteas, por qué es importante, cuál es su origen?
¿Viene de tu vida adulta?
¿Es tu deseo propio y genuino?
¿O de algo que llevas asumiendo desde hace años, sin darte cuenta?
Porque te puedo asegurar que, muchas veces, esa lista no nace de tu lugar adulto, sino que nace de orígenes ajenos, por ejemplo:
¿Te suena alguno de esos ejemplos?
En todos ellos, el propósito nace fuera de la propia persona y, desde ese punto de partida, raro es que se cumpla.
(Aunque estoy seguro de que todas esas personas tenían la capacidad para cumplir sus propósitos).
Pero no lo hacían… porque su sistema interior no lo sostenía.
Qué es, en realidad, un propósito según la sistémica
Desde la mirada Sistémica‑HS®, un propósito no es solo un deseo, ni una meta.
Es una posición energética que te obliga a poner un pie delante del otro en el camino de tu vida y eso tiene consecuencias…
Así, uno tras otro, tus propósitos de enero terminan olvidados en marzo… si no los olvidas antes.
Y seguro que tú querías cumplirlos, pero no están asumidos desde donde tú realmente estás y así es imposible.
Un caso real de propósitos incumplidos (y su por qué)
Te cuento el caso real de María, que llegó a mi consulta el año pasado con la lista habitual:
“Este año quiero cambiar de trabajo,
aprender otro idioma
y tener más tiempo para mí.”
En abril tenía un bajón terrible porque no había empezado ni a intentarlo con ninguno de ellos y se sentía completamente frustrada y agobiada.
Nos pusimos a mirar cada uno de esos propósitos con preguntas sistémicas:
Y lo que salió no fue lo que María esperaba.
Es evidente que María quería cumplir su lista, pero algunos ítems no venían de ella…. Y no hay fuerza de voluntad que pueda sostener una intención que no es tuya.
Hay tres señales que diferencian un propósito que tiene energía de uno que la consume:
Si al imaginar tu propósito sientes alivio, tranquilidad o una sensación interna de “esto sí”, es señal de que está alineado contigo. No necesitas convencerte ni justificarlo demasiado: simplemente resuena.
Puede que te inspire respeto o cierto vértigo… pero no presión.
Si lo primero que aparece al pensar en tu propósito es una sensación de ansiedad, crítica interna o autoexigencia (“debería…”, “ya va siendo hora de…”), probablemente ese deseo no viene de tu centro.
A menudo nace del juicio o de un mandato que arrastras y que no te pertenece del todo.
Cuando un propósito necesita ir acompañado de explicaciones largas sobre otras personas (“es que en mi familia siempre…”, “porque mi pareja piensa que…”, “como a mi hermano le funcionó…”), es muy probable que no nazca de ti, sino de una expectativa externa que estás intentando cumplir sin darte cuenta.
Si quieres escribir tu lista de este año y que realmente cambie algo… empieza por saber desde dónde estás queriendo eso.
¿Qué pasaría si en lugar de escribir lo que quieres… escribes desde dónde lo quieres?
Porque ahí está la diferencia entre:
✔ Decir “quiero cambiar”
y
✔ Decidir desde tu lugar adulto, consciente y ordenado.
Esa diferencia es lo que hace que los propósitos se cumplan… o se olviden y a aquí entra la Sistémica de forma práctica
Si este año quieres empezar a mirar con claridad, sabiendo qué impulsa tus decisiones, qué historia estás repitiendo y cómo crear propósitos que tu sistema pueda sostener…
Tengo una invitación para ti, mi evento sistémico gratuito:
“El sistema para dejar de apagar fuegos en tu negocio (y en tu vida)”
Será online, el próximo jueves 5 de febrero, a las 19:00h (hora de Madrid)
En este evento vamos a:
Puedes reservar tu plaza ya mismo haciendo clic en este enlace.
Espero verte allí…
Porque sé que no te hace falta otra lista: te hace falta otra mirada.